El futuro del trabajo

“Para entender el presente y ver hacia dónde vamos, debemos conocer el pasado”

Filosofía Golden Valley

Cuando se habla de trabajo, se habla de los sectores laborales que movilizan a una nación, a su vez estos se desarrollan en conjunto. Para ejemplificar: antes de la revolución industrial, el mundo caminaba diferente. El foco del trabajo se centraba en la agricultura del auto consumo (debido a la baja productividad y el alto costo de la mano de obra). La jerarquía laboral, tenía como base a los campesinos y esclavos que trabajaban a cambio de comida y hogar, por ende, el ritmo de la evolución tecnológica y por consiguiente de la medicina, era lenta y pausada. Era un estilo de vida, en donde se vivía del día a día, la esperanza de vida era baja, y los pueblos pocos desarrollados.


El panorama cambia abruptamente, con la llegada de la revolución industrial en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII. La estructura social cambia, por primera vez en la historia, los trabajadores tenían un salario. La agricultura de auto consumo pasa a segundo plano, los campesinos comienzan a migrar a la ciudad en busca de una oportunidad laboral y aumenta la esperanza de vida (las personas comienzan a alimentarse mejor). La revolución industrial se construye y evoluciona en Europa. Fue hasta finales del siglo XIX que llega a Estados Unidos.
Se comprende entonces que, la evolución del trabajo significa evolución social en todos sus aspectos y que además dicha evolución no se dará de la misma forma a nivel universal.


La Universidad de Oxford, realizó un estudio donde pronostican que el 47% de los empleos de hoy día corren riesgo de desaparecer. Estos puestos de trabajos serían reemplazados por robots o por algoritmos que permitan la automatización de las tareas. Los procesos de cambio siempre han existido y forman parte de la naturaleza humana, sin embargo, nunca se habían dado de forma tan acelerada. Para nadie es un secreto que la era digital avanza a pasos agigantados, nadie esta preparado realmente para lo que se viene, más sabemos el camino al que nos dirigimos.


Andrés Oppenheimer, en su libro “Sálvese quien pueda”, expone según sus investigaciones, los empleos que sobrevivirán la cuarta revolución industrial. Entre ellos se destacan: ciberseguridad, diseño de contenido digital comercial, psicólogos, enfermeras, nutricionistas, masajistas, entrenadores físicos, analistas de datos, (el petróleo del siglo XXI), programadores, profesores y maestros que enseñen a manejar los robots; y claro surgirán nuevas profesiones como las siguientes: expertos en medicina robótica, ingeniería médica, farmacéuticos que fabricaran medicamentos personalizados, caminadores de personas (especialmente para adultos mayores), ministros de soledad (ya existente en el Reino Unido), especialistas en ventas (con alta capacidad comunicativa y de análisis), cuidadores de robots, inspectores y mecánicos del Internet de las cosas, son algunas a considerar.


Tomando en cuenta lo acontecido en la primera, segunda y tercera revolución industrial, se puede conseguir apreciar el horizonte. Se entiende que se aproxima un mundo meramente digital, que estará interconectado entre sí, gracias a la nube (queramos o no). Y parte de los esfuerzos externos (a los enfocados en construcción de robots y mantenimiento de los mismos) recaerán en crear espacios donde no se pierda la calidez humana. Sin embargo, no serán precisamente trabajos bien remunerados, como lo serán aquellos que sepan de inteligencia artificial o técnicos de robótica.


Por otro lado, los artistas parecen ganar auge en esta era. Sin embargo, deberán adaptarse a las plataformas digitales e innovar en el área, ya que, las personas al tener más tiempo libre o menos poder adquisitivo, tendrán más tiempo de ocio en casa, por lo que plataformas como Netflix, HBO y Amazon, tomarán fuerza (que gracias a la pandemia del COVID19, acelera este fenómeno).La era digital, es una etapa más en la historia del ser humano. Y como cualquier otra etapa presenta sus ventajas y desventajas. Para algunos puede presentarse como una crisis, para otros como la oportunidad de sus vidas. “Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias” Albert Einstein. Es tarea de nosotros reinventarnos, aprender a tolerar los cambios y aprovecharlos para mejorar nuestra calidad de vida. Se cree que la vida no otorga segundas oportunidades, pero si se toma en cuenta la información que ya proporciona la historia, el estar en el inicio de una nueva etapa, significa una nueva oportunidad. Con los avances tecnológicos de hoy día, se puede sacar provecho de ello y avanzar en nuestro crecimiento laboral. Parte de las exigencias que conlleva esta etapa, es mantenernos actualizados, gracias a los desarrollos realizados en la tercera revolución industrial (la era de la información), esto es posible. Hoy día tenemos la información a un clic de distancia, por lo que se posibilita, en parte, el estudio autodidacta.


Por lo que, a pesar de no estar preparados para lo que se viene. Se han proporcionado las herramientas para combatir la fase inicial. La responsabilidad de actualizarse y mantenerse activo para la era digital, recae en cada uno de nosotros. En esta fase, parece que, no se depende directamente de la creación de fuentes de trabajo, sino más bien dependemos de nosotros mismos. Por ende, el desarrollo de habilidades blandas y de la innovación personal constante, serán primordiales para ganarle la batalla al mounstruo tecnológico.